Bueno, los niños han estado conmigo mis quince días de vacaciones en agosto y han estado genial. Han pasado todo el verano en perfectas condiciones de salud. Hasta ahora que han empezado las clases. Ya vuelve a decir su madre que no están bien y vuelven a no asistir. Y por supuesto han repetido curso debido a las reiteradas faltas de asistencia. Yo le hecho toda la culpa a su madre. Incluso he hablado con la asistenta para contarle todo esto y me ha dicho que no ha localizado a la madre en todo el verano. Sin comentarios. Está bastante encima y va a hablar con el pediatra para ver cuánta verdad hay en las enfermedades de los niños.
Encima me contaron los niños que su madre no para de comprarles cosas, entre ellas mascotas como conejos, pájaros, etc... Siempre ha sido de gastar dinero, pero he alucinado cuando me han dicho que un conejito se murió y lo vieron al cabo de unos días ¡con gusanos y todo!. Me gustaría saber cómo debe estar la casa entre perros, conejos y demás animales.
Seguimos redactando el divorcio, pero el abogado es muy detallista y la demanda muy densa. Además, con todo lo que estoy viendo he decidido pedir la custodia total. No creo que los niños estén en las mejores condiciones ni físicas ni mentales con su madre.
¡Uff!
Diario de un padre separado
viernes, 13 de enero de 2017
Junio 2016
La cosa va peor. Si antes iban poco a clase, desde la reunión con la asistenta no han vuelto a ir. Además, un finde he visto a los niños muy mal anímicamente y muy delgados, con ojeras y poca energía; y el otro no han querido ni venir conmigo. No sé si la madre les debe estar comiendo la cabeza. He pedido una reunión urgente con la asistenta, a solas, para poder explicarle mi punto de vista. Hemos quedado para el 17 de julio, hasta me he hecho una chuleta con todo lo que le quiero decir para que no se me olvide nada.
Ya veremos.
Ya veremos.
Mayo 2016
Tuve la reunión en el colegio, donde estaban la directora, la jefa de estudios y el tutor de la niña. Me confirmaron lo que sospechaba: que están faltando más de lo que me dice su madre y que es urgente tomar medidas.
La reunión que tuvimos después con mi ex y la asistenta social dejó muchas cosas claras: que los niños están faltando muchísimo, que lo van a investigar y tomar cartas en el asunto y que mi ex me guarda muchísimo rencor, pues desde que entramos en la reunión y durante las casi dos hora que duró no ha parado de echarme cosas en cara. Cosa que vio incluso la asistenta hasta el punto de cortarla en un momento dado y recriminarle que si no se daba cuenta de que cada vez que se dirigía a mía era para criticarme. Nos dejó bien claro, sobre todo a mi ex, que era obligación por ley que los niños asistan al colegio, a lo que la madre contestó con la excusa de siempre de que los niños estaban enfermos. Como ya dije, ella siempre lleva la razón. Si hubiera sido un combate de boxeo creo que hubiera ganado yo por una gran diferencia de puntos.
A ver cómo va ahora todo.
La reunión que tuvimos después con mi ex y la asistenta social dejó muchas cosas claras: que los niños están faltando muchísimo, que lo van a investigar y tomar cartas en el asunto y que mi ex me guarda muchísimo rencor, pues desde que entramos en la reunión y durante las casi dos hora que duró no ha parado de echarme cosas en cara. Cosa que vio incluso la asistenta hasta el punto de cortarla en un momento dado y recriminarle que si no se daba cuenta de que cada vez que se dirigía a mía era para criticarme. Nos dejó bien claro, sobre todo a mi ex, que era obligación por ley que los niños asistan al colegio, a lo que la madre contestó con la excusa de siempre de que los niños estaban enfermos. Como ya dije, ella siempre lleva la razón. Si hubiera sido un combate de boxeo creo que hubiera ganado yo por una gran diferencia de puntos.
A ver cómo va ahora todo.
Febrero 2016
He decidido poner en marcha ya en serio la demanda de divorcio. Algo no está yendo bien. Los niños están faltando muchísimo al cole. Según la madre es que están enfermos muy a menudo y no lo están pasando nada bien con la separación, cosa que no corresponde con el comportamiento de ambos cuando están conmigo. No veo normal que estén enfermos entre semana, que el viernes cuando los recojo pasan un finde genial, y el lunes vuelvan a estar malitos. Vuelve a salir a la luz la exageración de la madre, la cual me sigue echando en cara todos mis errores cometidos en el pasado. Voy a pedir la custodia compartida a mi abogado, puesto que al hablarlo con mi ex me ha dejado claro que de eso nada. Además he recibido una citación del colegio para una reunión que reclamé con la directora para hablar del absentismo y que me pusieran al día.
Ya veremos qué pasa.
Ya veremos qué pasa.
Marzo 2015
He conocido a una mujer increíble y con la que he empezado una relación que tiene muy buena pinta. Tiene dos hijas y también está separada no legalmente como yo.
Respecto a este año separado, pues he de decir que los niños creo que ya han asumido que sus padres no vivan juntos. En septiembre empecé a salir de vez en cuando, dejando planes de fin de semana para los que no me tocaban los niños, pues cuando están conmigo quiero dedicarles todo mi tiempo. La verdad es que los veo bien, nos lo pasamos genial e intento que no se aburran en ningún momento. Supongo que debe ser una manera de intentar recuperar ese tiempo perdido lejos de ellos.
Con mi ex me hablo poco, lo justo y necesario, pues no lo lleva muy bien que digamos. Tanto para ella como para su familia el culpable absoluto soy yo. Incluso he tenido que aguantar frases tan gratas como que soy un mal padre, un mal marido, un egoísta, etc... Supongo que debe ser algo normal en estos casos.
Poco a poco he ido recuperando mi autoestima, que ella me dejó por los suelos y pisoteó. Me está costando mucho, pero me encanta poder decir que tengo una familia espectacular que consigue, día a día, que yo vuelva a ser el de antes y recuperar cosas que había perdido hacía mucho tiempo como la sonrisa, la alegría o el amor por los demás. Mi actual pareja también está ayudándome un montón, y estoy descubriendo gestos y sentimientos que no conocía y que me llevan a un mundo que antes ni siquiera imaginaba.
Respecto a este año separado, pues he de decir que los niños creo que ya han asumido que sus padres no vivan juntos. En septiembre empecé a salir de vez en cuando, dejando planes de fin de semana para los que no me tocaban los niños, pues cuando están conmigo quiero dedicarles todo mi tiempo. La verdad es que los veo bien, nos lo pasamos genial e intento que no se aburran en ningún momento. Supongo que debe ser una manera de intentar recuperar ese tiempo perdido lejos de ellos.
Con mi ex me hablo poco, lo justo y necesario, pues no lo lleva muy bien que digamos. Tanto para ella como para su familia el culpable absoluto soy yo. Incluso he tenido que aguantar frases tan gratas como que soy un mal padre, un mal marido, un egoísta, etc... Supongo que debe ser algo normal en estos casos.
Poco a poco he ido recuperando mi autoestima, que ella me dejó por los suelos y pisoteó. Me está costando mucho, pero me encanta poder decir que tengo una familia espectacular que consigue, día a día, que yo vuelva a ser el de antes y recuperar cosas que había perdido hacía mucho tiempo como la sonrisa, la alegría o el amor por los demás. Mi actual pareja también está ayudándome un montón, y estoy descubriendo gestos y sentimientos que no conocía y que me llevan a un mundo que antes ni siquiera imaginaba.
Enero 2014
En toda ruptura de pareja hay dos versiones. Yo voy a contar la mía, que puede ser tan lícita como la de ella. Que lo juzgue otro.
Después de casi dieciséis años juntos y más de ocho de casados, he decidido poner punto final a esta locura. Es una decisión muy meditada, pues no es sólo terminar con una relación de pareja, sino que hay dos niños que padecerán las consecuencias. Pero estoy totalmente convencido de que vivir en una familia rota, sin amor y con broncas alternando con días de silencio no es sano para ningún niño.
Por supuesto que la culpa no es de alguien o de algo en concreto, pues los dos pusimos de nuestra parte para que esto no funcionara.
Fue un principio bonito como todos los principios y no creo que hubiera un día en que todo cambió, sino que se fue degradando poco a poco.
Aunque nunca la culpé por su enfermedad sí reconozco que escuchar lamentos cada día y hacer la mayoría de las tareas en casa mientras ella estaba en el sofá, me influyó mucho.
Ayudaron otras pequeñas cosas como tener sexo una vez al mes en el mejor de los casos o incluso pasar seis meses en dique seco, y cuando sonaba la flauta era un "me abro de piernas y esfuérzate porque me cuesta llegar, pero con cuidado porque me duele aquí o allí". También su frialdad, donde tal vez el motivo fuera el no ser española, pues las de la zona norte de Europa tienen la fama de ser más frías. O el que todo lo supiera y siempre llevase la razón. O que el discutir con ella era como pegarse contra una pared, pues si ella era negro y yo blanco, no servía de nada que yo llegase a un tono gris oscuro si ella seguía en su tono más negro todavía. También su envidia o incluso celos no reconocidos hacia mi familia por el cariño que nos tenemos. O que su idea de familia feliz es que un hombre no tenga otra vida que la familiar, que sea de casa al trabajo y del trabajo a casa. O su ser posesivo y asfixiante. O su manera de discutir y enfadarse sin importar quién esté delante, ya sean amigos o sus propios hijos, ya que de nada servía decirle que no era el momento, que ya hablaríamos después a solas. O su manera de exagerarlo todo, desde que un resfriado puede ser motivo de ingreso hospitalario a que un "no" a los niños se convierta en que nunca hago nada con ellos. Y por supuesto una de las cosas que me hundió totalmente fue el inmenso agujero económico en el que me encontré de repente, mucha culpa mía, por no mirar lo que me hacía firmar ni preocuparme nunca de las cuentas, pues al haber trabajado en banca le di todo el poder y toda la confianza. Deudas que conseguimos pagar gracias a un préstamo de mi madre de un dinero ahorrado como hormiguita durante toda su vida, y el cual terminaremos de devolver en 2022. También debo decir que en ningún momento se dignó ni a darle las gracias y su respuesta desde este enero ha sido hacer una cruz a todo miembro de mi familia sin ni siquiera tener la educación de un hola o un adiós.
Después de la última gran bronca en noche vieja, aguanté unos días en casa, no sé por qué, hasta que me fui de casa (o más bien debo decir que casi me echó ella). Llegamos a un acuerdo escrito, no firmado, de que le daría 450€ mensuales, que yo me iría a casa de mi madre y ella se quedaría con la casa y los niños, que yo los tendría fines de semana alternos y podría ir a verlos entre semana (cosa que fui dejando de hacer porque cada vez que me iba se quedaban llorando y yo me iba destrozado).
Después de casi dieciséis años juntos y más de ocho de casados, he decidido poner punto final a esta locura. Es una decisión muy meditada, pues no es sólo terminar con una relación de pareja, sino que hay dos niños que padecerán las consecuencias. Pero estoy totalmente convencido de que vivir en una familia rota, sin amor y con broncas alternando con días de silencio no es sano para ningún niño.
Por supuesto que la culpa no es de alguien o de algo en concreto, pues los dos pusimos de nuestra parte para que esto no funcionara.
Fue un principio bonito como todos los principios y no creo que hubiera un día en que todo cambió, sino que se fue degradando poco a poco.
Aunque nunca la culpé por su enfermedad sí reconozco que escuchar lamentos cada día y hacer la mayoría de las tareas en casa mientras ella estaba en el sofá, me influyó mucho.
Ayudaron otras pequeñas cosas como tener sexo una vez al mes en el mejor de los casos o incluso pasar seis meses en dique seco, y cuando sonaba la flauta era un "me abro de piernas y esfuérzate porque me cuesta llegar, pero con cuidado porque me duele aquí o allí". También su frialdad, donde tal vez el motivo fuera el no ser española, pues las de la zona norte de Europa tienen la fama de ser más frías. O el que todo lo supiera y siempre llevase la razón. O que el discutir con ella era como pegarse contra una pared, pues si ella era negro y yo blanco, no servía de nada que yo llegase a un tono gris oscuro si ella seguía en su tono más negro todavía. También su envidia o incluso celos no reconocidos hacia mi familia por el cariño que nos tenemos. O que su idea de familia feliz es que un hombre no tenga otra vida que la familiar, que sea de casa al trabajo y del trabajo a casa. O su ser posesivo y asfixiante. O su manera de discutir y enfadarse sin importar quién esté delante, ya sean amigos o sus propios hijos, ya que de nada servía decirle que no era el momento, que ya hablaríamos después a solas. O su manera de exagerarlo todo, desde que un resfriado puede ser motivo de ingreso hospitalario a que un "no" a los niños se convierta en que nunca hago nada con ellos. Y por supuesto una de las cosas que me hundió totalmente fue el inmenso agujero económico en el que me encontré de repente, mucha culpa mía, por no mirar lo que me hacía firmar ni preocuparme nunca de las cuentas, pues al haber trabajado en banca le di todo el poder y toda la confianza. Deudas que conseguimos pagar gracias a un préstamo de mi madre de un dinero ahorrado como hormiguita durante toda su vida, y el cual terminaremos de devolver en 2022. También debo decir que en ningún momento se dignó ni a darle las gracias y su respuesta desde este enero ha sido hacer una cruz a todo miembro de mi familia sin ni siquiera tener la educación de un hola o un adiós.
Después de la última gran bronca en noche vieja, aguanté unos días en casa, no sé por qué, hasta que me fui de casa (o más bien debo decir que casi me echó ella). Llegamos a un acuerdo escrito, no firmado, de que le daría 450€ mensuales, que yo me iría a casa de mi madre y ella se quedaría con la casa y los niños, que yo los tendría fines de semana alternos y podría ir a verlos entre semana (cosa que fui dejando de hacer porque cada vez que me iba se quedaban llorando y yo me iba destrozado).
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